Alejandro Vila asume la dirección con la premisa de potenciar un instituto sólido, ordenado y funcional. Tras seis años de liderazgo de Javier Palatnik, la nueva etapa apuesta a consolidar la ciencia como un motor de transformación real para la región y el país.
El Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) ha formalizado el cambio en su conducción. En un encuentro marcado por la camaradería y la visión compartida, el director saliente, Javier Palatnik, y el director entrante, Alejandro Vila, reflexionaron sobre los logros alcanzados y los desafíos que se asoman en el horizonte de la ciencia argentina.
El valor de la construcción colectiva
Javier Palatnik concluye una gestión de seis años en la que la resiliencia fue la protagonista. Al frente de una comunidad de más de 200 personas, su liderazgo se centró en sostener la excelencia del instituto frente a un contexto de marcado déficit presupuestario.
“Buena parte de los esfuerzos estuvieron dedicados a mantener las capacidades instaladas y que no se perdieran los proyectos”, destacó Palatnik. Para el director saliente, el éxito de estos años radica en la corresponsabilidad: “La gestión no es una tarea unipersonal; depende de la participación de investigadores, becarios, técnicos y administrativos que sostienen al IBR día a día”.
Un proyecto que trasciende nombres
Para Alejandro Vila, este nuevo ciclo al frente del instituto no es una ruptura, sino una evolución. Al recibir un IBR que define como “potente y ordenado”, Vila subrayó que el secreto de la institución es tener un proyecto institucional claro que va más allá de quien ocupe el cargo.
“Ser director es, ante todo, un servicio al instituto. Tomamos lo construido por Javier para proyectarlo, sin personalismos y con el foco puesto en encarar los proyectos de manera institucional”, afirmó Vila.
Ciencia con impacto real
La hoja de ruta para los próximos años está clara: transformar el conocimiento original en soluciones tangibles. Bajo la nueva dirección, el IBR buscará profundizar su rol como factor transformador de la sociedad, vinculando estrechamente la investigación con los sectores de la salud y la producción.
Vila concluyó con una visión ambiciosa y federal: “Estamos convencidos de que nuestra ciencia debe mejorar la calidad de vida de la gente en Rosario, en Santa Fe y en todo el país. El IBR no se detiene; seguimos construyendo futuro”.
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