El metabolismo redox del cloroplasto, clave en la regulación del transporte electrónico y la fijación de CO₂, es particularmente vulnerable al estrés ambiental, lo que conduce a la acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS) y al daño fotooxidativo. Estas alteraciones generan señales retrógradas desde el cloroplasto que modulan la resiliencia de la planta. Mientras algunas de estas rutas fotoprotectoras se han conservado en diversos organismos, otras surgieron como adaptaciones específicas. El proyecto busca optimizar las vías alternativas de disipación de energía en el cloroplasto para potenciar la fotosíntesis en cultivos estratégicos. Específicamente, recuperar mecanismos protectores del transporte de electrones que se perdieron en la evolución de las angiospermas pero persisten en gimnospermas. Dado que los grandes cultivos alimenticios pertenecen al primer grupo, la reintroducción de estas vías alternativas ofrece una estrategia innovadora para mitigar el estrés abiótico y favorecer la producción sostenible de alimentos en el escenario actual de cambio climático.